Hay algo inquietante —y profundamente teatral— en el gesto de observarse a uno mismo como si se tratara de otro. Como si el escenario, de pronto, se volviera espejo. En esta ocasión, quien escribe no es Nicko Stea, sino Sergio Nicolás Chaparro: una voz que se desplaza apenas unos centímetros de la identidad para mirar, con ojo crítico y afecto inevitable, el recorrido de un hacedor escénico en constante construcción. Porque hablar de Nicko Stea no es simplemente reseñar a una persona, sino intentar descifrar una presencia: alguien que habita el teatro no sólo como espacio, sino como lenguaje, como territorio y como forma de existir dentro de la escena del NEA. Nicko Stea viene de un pueblo llamado Pampa Almirón. No será esta una biografía detenida en datos ni en cronologías, pero hay algo que desde siempre fue evidente: el arte le corría por la sangre, como una pulsión inevitable, como un llamado que no necesitaba explicación. El tiempo avanza —como siempre lo hace— y nos encuent...
No es lo mismo ver que mirar. Ver es pasar los ojos; mirar es dejarse atravesar. Mirar teatro es abrirse a otros cuerpos y verdades, habitar por un rato mundos soñados y sostenidos por el pulso del teatro independiente. Desde mi blog MIRO TEATRO escribo para agradecer, acompañar y sumar a esa red que sostiene el arte local. Cada reseña es un abrazo entre colegas, un gesto de amor hacia quienes crean desde la pasión y la resistencia. Mirar teatro es también sostenerlo y celebrarlo.